¡El pixel nunca muere! Octopath Traveler 0 lo demuestra con un estilo artístico que ya querrían muchas grandes producciones
La tercera entrega de la saga Octopath Traveler ofrece una aventura muy completa a nivel narrativo.
Square Enix es una de las compañías del sector del videojuego que más apuesta por el género RPG. Más allá de nombres gigantes como Final Fantasy o Dragon Quest, el estudio japonés tiende a probar suerte con nuevas licencias que sean capaces de ofrecer experiencia diferentes y que consigan captar la atención de los jugadores de todo el mundo que llevan décadas siguiendo el género y, al mismo tiempo, ser capaces de atraer a las nuevas generaciones. No obstante, hay una táctica de la que parece que nunca quieren desprenderse para evitar que su estilo artístico muera.
El regreso del estilo pixel art se está consolidando en los últimos años, especialmente en las obras desarrolladas por la compañía japonesa. Los ejemplos más recientes son los de los remakes de las primeras entregas de Dragon Quest, que están regresando del mejor modo posible para ofrecer sus propuestas a nuevos jugadores. Sin embargo, el gran baluarte de este estilo gráfico es Octopath Traveler, una de las sagas modernas que no paran de crecer con el paso del tiempo y que ha terminado 2025 con un potente lanzamiento que demuestra que el pixel nunca debe abandonarse por mucho que pase el tiempo.
En este contexto, Octopath Traveler 0 se presenta como una precuela sustancial en la historia de la saga, aunque rompiendo algunas de las reglas fundamentales de la licencia a nivel narrativo y de transcurso de la historia. Una renovación que se ha ganado el favor de los jugadores, siempre bajo una premisa artística que resulta de lo más llamativa respecto a otros títulos del género que llegan al mercado.
La seña de identidad de Octopath Traveler siempre ha sido su estructura narrativa única: ocho historias independientes que rara vez convergían hasta el final. Si bien esta fórmula ofreció una rejugabilidad y un elenco de personajes profundo en sus predecesores, también fue criticada por hacer que el mundo se sintiera fragmentado y que las interacciones entre los protagonistas fueran superficiales. Octopath Traveler 0 aborda esta crítica de frente. En lugar de ocho caminos separados, la historia se centra en hasta 36 personajes diferentes que se pueden ir reclutando, lo que les hace perder algo de identidad en la aventura.
Esta nueva estructura otorga una cohesión narrativa mucho mayor. Los diálogos entre personajes son más frecuentes, más orgánicos y con un peso dramático palpable, lo que inmediatamente hace que el jugador invierta más emocionalmente en el grupo. Ya no se trata de completar la historia personal de un personaje para luego pasar al siguiente; ahora, el fracaso o el éxito de un camino afecta directamente al destino de su compañero y, en última instancia, al de todo el grupo. Este enfoque revitaliza la sensación de ser una verdadera compañía de aventureros, lo que también se transfiere a la experiencia jugable a través de sus acciones.
Es innegable que la historia de Octopath Traveler 0 es una de sus grandes premisas y, en esta ocasión, Square Enix ha querido acercarse a una narrativa cercana a lo que se puede ver en El Señor de los Anillos. La trama central es épica y oscura, centrándose en el origen de una plaga ancestral que amenaza con consumir el continente a través del efecto de unos anillos. Esta precuela establece las bases del lore que solo se insinuó en los juegos posteriores, ofreciendo revelaciones significativas que enriquecen todo el universo del título.
Pero lo que realmente lo eleva a la categoría de "gran producción" no es solo el alcance de su historia, sino la manera en que esta es presentada a través de su distintivo estilo HD-2D. Lo que comenzó como un experimento indie se ha convertido en la punta de lanza de una estética visual que fusiona el pixel art de 16 bits con efectos de iluminación y profundidad de campo de última generación. Los entornos 3D, con sus efectos de neblina, reflejos en el agua y sombras dinámicas, dotan de una atmósfera inigualable a cada mazmorra y ciudad. El juego corre con una fluidez técnica impecable, permitiendo que la cámara se mueva con libertad, creando espectaculares tomas cinematográficas que antes eran impensables para un RPG con este aspecto retro. Este detalle visual otorga un peso y una majestuosidad a las cinemáticas clave y a los boss fights que pocos juegos puramente 3D logran alcanzar, justificando por qué este estilo artístico ha sido adoptado por otras grandes producciones de la propia Square Enix.
La reinvención también afecta a la exploración. Si bien el mapa no es de mundo abierto, las zonas son más vastas y llenas de secretos. Las habilidades únicas de cada personaje para interactuar con los NPC, se han ampliado, permitiendo una mayor variedad de soluciones a los puzles y desafíos. El juego no solo se siente como un gran homenaje a los JRPG de la era de SNES y PlayStation, sino como la evolución lógica y moderna del género, demostrando que la innovación en narrativa y técnica no requiere necesariamente abandonar el encanto imperecedero del pixel art. En definitiva, Octopath Traveler 0 no es solo una precuela, sino un intento de ofrecer un soplo de aire fresco a la saga y al género al que pertenece.