¿Quién dijo que las secuelas nunca fueron buenas? Hades II completa su lanzamiento como firme candidato a Juego del Año
La secuela de Hades se sitúa como uno de los grandes juegos que deja la recta final de 2025
Hades fue uno de los grandes videojuegos independientes de los últimos años. Su propuesta basada en la mitología griega, su jugabilidad fluida y su narrativa revolucionaria —donde la muerte hacía avanzar la historia— conquistó a millones de jugadores en todo el mundo. Este éxito sin precedentes llevó al equipo de Supergiant Games a romper una de sus reglas desde que se fundara el estudio: el desarrollo de una secuela. De esta manera, tras superar una exitosa y vital fase de acceso anticipado, Hades II llega para certificar el enorme trabajo realizado por el estudio para dar forma a uno de los grandes candidatos a alzarse con el premio a Mejor juego del año 2025.
Si la aventura protagonizada por Zagreo disponía de elementos impresionantes y que redefinían el género roguelite, la protagonizada por Melinoe, la Princesa del Inframundo, no se queda atrás en este aspecto. La hija de Hades tiene que realizar el camino inverso al de su hermano: descender hasta el Inframundo para tratar de rescatar a su familia, que ha sido apresada por el titán Cronos. Con una dinámica de juego muy similar a la de su anterior entrega, el equipo de Supergiant vuelve a generar una aventura narrativa que va envolviendo al jugador cada vez más en ese bucle jugable tan adictivo. La trama se expande a las raíces del panteón olímpico, introduciendo deidades y figuras mitológicas con diálogos brillantes que dan vida a cada rincón de la oscuridad.
La muerte no es el final en Hades II, de hecho, es algo necesario. Con cada intento fallido se ofrecen más posibilidades a nivel jugable y ese avance en la historia que invita a saber más de lo que está ocurriendo en el universo de la mitología griega. El sistema de relaciones personales y el desarrollo de la base central, se han profundizado, ofreciendo recompensas narrativas tangibles incluso después de las derrotas más frustrantes. Una secuela que sabe lo que se propone y que toca los elementos necesarios para mejorar la experiencia, aunque eso pareciera imposible en un inicio. La ambición del estudio se nota en la escala de los escenarios y la complejidad de los nuevos sistemas de mejora, haciendo que cada partida se sienta fresca y llena de nuevos misterios por descubrir.
Uno de los elementos que distinguen a Melinoe de su hermano Zagreo es el uso de magia arcana. La semibruja dispone de una nueva barra dedicada a elementos mágicos que pueden definir las partidas. A diferencia del enfoque físico y ágil de su hermano, Melinoe utiliza encantamientos y rituales que añaden una capa estratégica completamente nueva al combate. Esta energía mágica le permite realizar ataques cargados más potentes y aplicar estados alterados a los enemigos, forzando a los jugadores a gestionar dos recursos cruciales —vida/salud y maná/arcano— en medio del caos. Este nuevo recurso mágico se recarga de forma natural, pero también puede potenciarse con mejoras de los Dioses o boons específicos, creando sinergias únicas con sus armas.
La gestión del arcano es fundamental para el éxito en los encuentros más duros, especialmente contra los Jefes que exigen una respuesta rápida y poderosa. Las Bendiciones de los Dioses, que regresan con nuevos Panteones y habilidades, ahora interactúan de manera más compleja con el sistema de Magia Arcana de Melinoe. Por ejemplo, una bendición de Hécate puede aumentar el daño mágico, mientras que las de Poseidón pueden generar efectos de área al usar habilidades arcanas. La adición de la magia permite una personalización del estilo de juego mucho más profunda; los jugadores pueden optar por configuraciones centradas totalmente en el daño físico o experimentar con “builds” de control de masas puramente mágicas. Esta dualidad de combate es un acierto de diseño que expande la rejugabilidad hasta límites insospechados.
Si hay un aspecto en el que Supergiant Games nunca decepciona, es en su dirección artística. Hades II no es la excepción, ya que el juego luce absolutamente sublime, manteniendo la paleta de colores vibrantes y el estilo de dibujo a mano que ya es marca de la casa. Cada fotograma es una obra de arte, con animaciones fluidas que hacen que los rápidos y frenéticos combates se desarrollen con una claridad visual asombrosa. El equipo ha sabido crear un mundo que es visualmente más rico y denso que su predecesor.
En esta ocasión, los escenarios se expanden hacia la superficie ofreciendo entornos completamente nuevos, desde un mar de niebla eterna hasta vastos territorios desolados que contrastan con la claustrofobia de los salones de Hades. La introducción de nuevos personajes y enemigos es un deleite visual, cada uno diseñado con una personalidad única que se transmite a través de su animación y sus patrones de ataque.
Hades II no es solo una secuela, es una expansión y una mejora en casi todos los sentidos. Supergiant Games ha tomado las lecciones de su juego anterior, ha escuchado a la comunidad durante el acceso anticipado y ha entregado un título que perfecciona el bucle de jugabilidad adictiva, amplía la rica mitología y establece un nuevo estándar de calidad en el género roguelite. La apuesta por Melinoe, la magia y la épica de Cronos ha demostrado ser la fórmula ganadora. Por todo esto, y por la forma en que ha reescrito la regla de las secuelas, Hades II se sitúa como un contendiente indiscutible al título de Juego del Año 2025.